Teoría Sistémica.
En los treinta últimos años se ha producido una
rápida extensión del denominado paradigma sistémico en la reflexión sobre las
políticas normativas, el Estado del bienestar y el Trabajo Social. El eco que
proponía su renovación teórica parecía asegurado ya que la actual teoría de
sistemas se fundamenta en una constatación que atañe a la complejidad
estructural de la sociedad contemporánea y que ha acarreado la diferenciación
de sistemas que recrean de forma objetiva la gestión de espacios sociales de
forma independiente y autónoma de otros subsistemas. Su principal impulsor,
Niklas Luhmann, profesaba en tal sentido una teoría del conocimiento fundada en
una teoría de la sociedad, y su epistemología pretende construirse desde el
respeto a la pluralidad policéntrica delimitada en el análisis de la realidad
social, y el abandono de la concepción de la sociedad como una unidad compuesta
por diferentes partes.
Una de las fases más importantes en la evolución
de la teoría de sistemas comienza a iniciarse en los años sesenta, cuando
aparecen las denominadas teorías de la autoorganización, que consideraban
sistemas que puede autoorganizarse, creando con ello su propia estructura y los
elementos de que se componen. Es decir, sistemas que se constituyen a sí mismos
mediante una clausura autorreferente y no tanto mediante un observador externo
que señala la diferencia entre sistema y entorno. (…)
(Red de Revistas Científicas de América Latina,
el Caribe, España y Portugal. Sistema de Información Científica. TEORIA DE SISTEMAS, TRABAJO SOCIAL Y BIENESTAR. Mario Domínguez Sánchez-Pinilla,
José L. Moreno Pestaña. Nómadas, 2000 (1) Universidad Compútense de Madrid,
España. Descarda el 18 de Mayo de 2013 de http://www.redalyc.org/articuloBasic.oa?id=18100118)
Teoría de la Complejidad.
La
‘complejidad’ constituye una perspectiva novedosa y marginal en la ciencia contemporánea; su carácter de novedad radica
en que el estudio de la complejidad implica, en buena medida, un quiebre o
discontinuidad en la historia de la ciencia o, más precisamente dicho, en la
racionalidad científica occidental. La complejidad introduce, en el terreno de
las ciencias, una racionalidad post-clásica que habilita e incorpora problemas
ignorados o vedados por el pensamiento científico moderno.
Estos
problemas involucran, en un sentido no exhaustivo, cuestiones relativas al
desorden, el caos, la no-linealidad, el no-equilibro, la indecibilidad, la
incertidumbre, la contradicción, el azar, la temporalidad, la emergencia, la
auto-organización. La complejidad puede entenderse, por lo tanto, como un
paradigma científico emergente que involucra un nuevo modo de hacer y entender
la ciencia, extendiendo los límites y criterios de cientificidad, más allá de
las fronteras de la ciencia moderna, ancladas sobre los principios rectores del
mecanicismo, el reduccionismo y el determinismo (Delgado Díaz 2004; Morín
2004b; Sotolongo y Delgado Díaz 2006; Vilar 1997).
Por
otro lado, la complejidad se ubica en una zona marginal del saber científico
contemporáneo, aunque sin duda sus grados de penetración, y por consiguiente de
marginalidad y desconocimiento, varían de una ciencia y/o disciplina a otra.
Para decirlo lisa y llanamente, las teorías y métodos asociados a ‘la
complejidad’ no constituyen el mainstream en los campos científicos o
disciplinares en los que se desarrollan. Esta situación de marginalidad es
menor en el campo de las ciencias de la materia y de las ciencias de vida,
campos en los cuales es posible rastrear la pre-historia de las ideas
científicas de lo que hoy se denomina ‘teoría/s’ y/o ‘ciencias’ de a
complejidad.
El
hecho relativo a que estas ciencias hayan sido más receptivas del estudio
científico de la complejidad obedece también a otro hecho no menos
significativo, el cual refiere al lenguaje propio en el que se expresa el
pensamiento de las ciencias físico-naturales, más proclive o sensible al empleo
del lenguaje formal y matemático. Así, el estudio y dominio de la complejidad
en el terreno científico (por distinción mas no oposición- respecto del
pensamiento filosófico y del lenguaje natural más comúnmente empleado en las
disciplinas humanísticas y sociales) ha
estado estrechamente ligado a la invención y el desarrollo de la computación moderna. De este modo, la teoría
matemática de la complejidad y las ciencias de la computación constituyen el
andamiaje necesario, pero no exclusivo ni exhaustivo, para el abordaje de una
mirada científica de la complejidad en el campo de las ciencias de la vida y de
la materia en sentido amplio (física, química, biología, termodinámica, etc.).
Lo
que hoy suele llamarse ‘teoría de la complejidad’ -en singular-, o en su
denominación más pluralista, ‘teorías de la complejidad’ -en plural-, es en
realidad el nombre de un campo con límites borrosos que abarca, en su
formulación científica, a las teorías de
los sistemas complejos en sentido amplio (sistemas dinámicos, sistemas no lineales, sistemas adaptativos),
la teoría del caos y los fractales (Morín 2004a; Reynoso 2009). Lo cierto es que no
existe en la actualidad, una teoría unificada de la complejidad, que sintetice
y sistematice de modo explícito los aspectos fundamentales de las distintas y
variadas teorías, métodos y algoritmos de complejidad elaborados en el marco de ciencias
y disciplinas disímiles.
(Tomado
de Nómadas Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas (30-2011-2) Teoría
de la Complejidad y Ciencias Sociales. Nuevas Estrategias Epistemológicas y Metodológicas. Un Lugar Para la Complejidad
en el Pensamiento Científico Contemporáneo. Leonardo G Rodríguez Zoya. Universidad
de Buenos Aires, CONICET y Julio Leónidas
Aguirre. Universidad Nacional de San Martín,
Argentina. Descargado el 18 de Mayo de 2013 de http://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/30/rdzzoya_aguirre.pdf)
Holística.
La
modernidad muestra signos de una sociedad “ansiógena”; al ser humano le resulta
difícil adherirse al cambio, a un progreso permanente y vertiginoso, cuya
rapidez lo perturba y desestabiliza. Emerge el desencanto, la abulia o el
desenfreno; la exaltación de los derechos y, a la vez, una ingenua
justificación que soslaya deberes inseparables a éstos. Opciones de vida que
trasuntan, por una parte, una búsqueda de felicidad individual, con una
valoración del placer, en un intento de ser más que nada “él mismo”, o bien el
escape, la autocomplacencia, la enajenación, verse a sí mismo como ajeno al
mundo, incapaz de integrarse a él, desagregado.
Una
mirada retrospectiva de la humanidad permite constatar, por un lado, que esta
situación de crisis no es nueva; pero, por otro, rastrear y rescatar los
planteamientos, ideas y propuestas de filósofos, científicos y educadores
frente a ello. Se observa, en este
proceso, un conjunto de ideas vertebradoras, axiales y fundantes, que convergen
en un paradigma global, totalizante, holístico. Una respuesta amplia, integral
y unificadora, para fenómenos de iguales características. La educación debe
atender y acoger estas ideas, capitalizando la oportunidad que le ofrece la
reforma educacional en marcha.
Red
de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal.
Sistema de Información Científica. Holística Una Luz Vertebradora Para el
Cambio. Gemal Abdel E. Estudios
Pedagógicos, Núm. 24, 1998, pp.123, 129. Universidad Austral de Chile, Chile.
Descargado el 18 de Mayo de 2013 de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=173513846010.
No hay comentarios:
Publicar un comentario